Que difícil es mantenerse empleable
¿Como puedo seguir siendo atractivo para el mercado?
Hoy quiero hablarte de algo que me lleva rondando varias semanas, porque lo estoy viendo de cerca en mis conversaciones con directivos y en las búsquedas que estamos haciendo en Axon Impact: gente muy buena, con trayectorias muy sólidas, que de repente se da cuenta de que el mercado ya no los ve igual que antes. Y lo más difícil de todo es que ellos tampoco entienden bien por qué.
Dieciocho años no son suficientes
Imagina a Rodrigo. Cuarenta y cuatro años, Director de Operaciones en una empresa de manufactura mediana en el Bajío. Entró como coordinador de planta a los veintiséis, creció de manera consistente durante casi dos décadas, lideró la expansión a dos plantas más y fue parte del equipo que duplicó la producción en cinco años. Sus evaluaciones siempre estuvieron por encima del promedio, su jefe lo presentaba en los foros internos como el pilar operativo de la empresa, y hasta hace no mucho Rodrigo tenía toda la razón para creer que tenía su lugar bien ganado.
Hoy está sentado frente a su pantalla viendo cómo la empresa implementa un sistema de IA que automatiza el 60% de lo que él coordinaba manualmente, y no porque haya fallado en nada ni cometido errores que pusieran su posición en riesgo, sino porque el valor que él aportaba durante dieciocho años, ese conocimiento tan profundo de los procesos, de las excepciones, de cómo se manejaba cada variable de la operación cuando las cosas se salían del plan, acaba de quedar embebido en una plataforma que no descansa, no pide bono y no necesita reunión de alineación los lunes.
Y la empresa, que además enfrenta la desaceleración económica que México vive desde el año pasado, ya no puede sostener ambas cosas al mismo tiempo: la plataforma nueva y el equipo que esa plataforma reemplaza.
Rodrigo no está solo. Lo veo semana a semana en las conversaciones que tengo, y lo que me preocupa no es solo su situación individual, sino que hay muchos Rodrigos en distintas industrias y distintos niveles que todavía no se han dado cuenta de que el piso se movió debajo de ellos.
"El valor que él aportaba durante dieciocho años acaba de quedar embebido en una plataforma que no descansa, no pide bono y no necesita reunión de alineación los lunes."
Cómo se construyó la empleabilidad durante décadas
Durante mucho tiempo, la lógica fue clara y funcionó bien: acumulabas experiencia en empresas reconocidas, desarrollabas una red de contactos sólida, te volvías el experto indiscutible en tu área y eso te aseguraba relevancia en el mercado. Era un modelo predecible, y para quienes lo siguieron bien, también fue un modelo muy rentable.
El problema es que ese modelo dependía de que la información fuera escasa, de que los procesos fueran difíciles de replicar y de que el conocimiento acumulado de una persona fuera genuinamente difícil de transferir. Cuando esas tres condiciones se mantenían, la experiencia era un activo que se apreciaba con el tiempo, como un vino que mejora en botella, y las empresas pagaban bien por ella porque no tenían otra forma de obtenerla.
Lo que está ocurriendo ahora es que esas condiciones están desapareciendo más rápido de lo que muchas personas están procesando. Un sistema bien entrenado puede absorber el conocimiento operativo de años en semanas. Un agente de IA puede analizar en minutos la información que antes requería un equipo entero de analistas. Y una plataforma puede coordinar procesos que antes justificaban una capa completa de management intermedio. No estoy diciendo que la experiencia dejó de importar, porque no es así, sino que la experiencia sola, sin la capacidad de hacer algo con lo que está cambiando, ya no alcanza para mantenerte relevante.
¿Por qué es tan difícil emplearse en estos días?
Porque el mercado está partido en dos, y en esa fractura hay personas muy capaces que caen justo en la grieta.
Según datos del INEGI, en el primer trimestre de 2026 la población ocupada en México disminuyó en 227 mil personas, con una caída del empleo formal que no se veía desde 2009. Al mismo tiempo, la industria manufacturera y la construcción, dos de los sectores con mayor peso en la economía nacional, están enfrentando dificultades que frenan la creación de nuevos puestos. Eso significa que hay menos vacantes formales disponibles en los sectores donde se concentra la mayoría del talento directivo del país.

Pero eso es solo la mitad del problema. La otra mitad es que las vacantes que sí existen están cambiando de perfil más rápido de lo que la mayoría de los candidatos está actualizando el suyo. En México, el 70% de los empleadores reporta dificultades para encontrar los perfiles que necesita, no porque falten personas con experiencia, sino porque la experiencia que buscan ya no es la que abundaba hace tres años. El 71% del talento en México reporta tener solo conocimientos básicos en inteligencia artificial, y apenas el 1% se considera avanzado, lo cual crea una paradoja que vivo de cerca en mi trabajo: hay directivos con veinte años de trayectoria que no consiguen colocarse, mientras que roles que requieren habilidades de IA llevan meses sin cubrirse.

Y hay un tercer factor que pocas veces se nombra con claridad, que tiene que ver con el tiempo que toma reincorporarse una vez que saliste del mercado. Según datos de 2025, los directivos experimentan el periodo de búsqueda más largo de todos los niveles profesionales, con un promedio de 24 semanas, y eso en condiciones normales de mercado. Un reporte de LinkedIn sitúa el promedio de búsqueda ejecutiva en alrededor de diez meses, con rangos que van de seis meses a más de un año dependiendo de la industria, la situación económica y el nivel de especialización del perfil. Lo que antes era una búsqueda de cuatro meses hoy puede convertirse fácilmente en ocho o diez, y esa diferencia tiene un costo emocional y financiero que pocas personas anticipan cuando salen del mercado, porque nadie te enseña a buscar empleo cuando llevas dieciocho años sin necesitar hacerlo.

Lo que me lleva de regreso a Rodrigo, y a la pregunta que me parece más urgente.
"Hay directivos con veinte años de trayectoria que no consiguen colocarse, mientras que roles que requieren habilidades de IA llevan meses sin cubrirse."
Lo que el mercado está buscando hoy, en la práctica
En las búsquedas que hacemos actualmente, el perfil que más se repite en los briefs de nuestros clientes tiene una característica que no siempre se nombra con claridad pero que está presente en todas las conversaciones: la capacidad de trabajar con herramientas de IA de manera tan integrada que ya forma parte natural de su forma de pensar y ejecutar, no como un skill adicional en el CV sino como una forma diferente de abordar los problemas.
¿Tú qué opinas? Porque cuando hablo con directivos que están contratando, lo que me dicen no es que buscan gente que sepa usar tal o cual herramienta, sino gente que haya desarrollado criterio para saber qué le puede delegar a un agente y qué sigue requiriendo de su juicio, su contexto y su experiencia. Esa combinación, el criterio humano operando sobre la potencia de las herramientas de IA, es lo que genera resultados que antes requerían equipos de cinco o seis personas bien coordinadas.
Lo que también estoy viendo es que los perfiles que se están reposicionando mejor son los que tienen experiencia de fondo, esa experiencia que Rodrigo tiene y que es genuinamente valiosa, pero que la están combinando con una disposición real a aprender en contextos de incertidumbre, a tomar decisiones cuando los datos son abundantes pero las señales son confusas, y a liderar equipos donde parte de los recursos son procesos automatizados y no personas. Eso no se aprende en un curso de fin de semana, y por eso el mercado lo valora cada vez más cuando lo encuentra.
Lo que Rodrigo tiene que decidir
Rodrigo va a tener que reinventarse, y tiene en su favor algo que no siempre se nombra cuando se habla de empleabilidad: dieciocho años de experiencia real en contextos complejos, que es exactamente el tipo de background que le da profundidad a alguien que aprende a operar con nuevas herramientas. El problema no es su pasado, sino que si se queda mirando su pasado como su principal argumento de valor, el mercado va a seguir viéndolo con respeto pero sin urgencia de contratarlo.
La pregunta que te dejo, y que yo también me hago mirando el mercado desde donde lo miro, no es si esto te va a afectar, porque la respuesta ya la conocemos todos, sino qué estás construyendo hoy que dentro de tres años todavía sea difícil de replicar para una máquina. Porque ese es el único espacio donde la empleabilidad se sostiene en el largo plazo.
El mercado no espera respuestas perfectas. Pero sí distingue muy rápido entre quienes están haciendo la pregunta y quienes la están evitando.
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Un fuerte abrazo,
Gustavo García Alvarado | Director General | Axon Impact